martes, 4 de junio de 2013

El papel que se guarda Papel Prensa

Por Jorge Conalbi (*) Todos los cálculos históricos sobre el consumo de papel para diarios en Argentina ubican la cifra entre 220.000 y 260.000 toneladas por año. En su página web la empresa Papel Prensa SA admite un dato bien conocido por los editores gráficos de todo el país: en ningún caso la planta de San Pedro posee capacidad para producir más de 170.000 toneladas de papel por año, lo que arrojaría un déficit que oscilaría entre las 50.000 y 90.000 toneladas anuales. En una comunicación enviada por Papel Prensa SA a Diarios y Periódicos Regionales Argentinos (Dypra), fechada el pasado 28 de mayo, su gerente general, Jorge J. Noseda, sostiene que “el consumo de papel para diarios se encuentra en declinación desde hace unos años, siendo la caída interanual durante 2012 de significatividad (Sic) al perforar el 10% de declinación”. El Sr. Noseda agrega que “en la actualidad contamos con el stock más importante de los últimos 10 años debido a la menor demanda mencionada, a pesar de los logros alcanzados por Papel Prensa en la sustitución de importaciones dada su competitividad de precio en referencia a la oferta regional, y a pesar de la optimización de la producción en los rangos de mejor eficiencia de producción y costos”. Si no hay razón para dudar de los datos brindados por el gerente general de Papel Prensa, y tomando en cuenta la declinación del consumo a que hace referencia, habrá que calcular que en el más extremo de los casos la demanda de papel para diarios ha caído hasta las 195.800 toneladas anuales. Esto implica un déficit que oscilaría entre las 25.800 y 61.400 toneladas al año. No hay magia en estos casos: no hay forma de cubrir ese déficit sin importar. De hecho, la Secretaría de Comercio de la Nación debió autorizó el pasado 15 de enero la importación de 20.000 toneladas de papel para diarios para el trimestre enero-marzo de 2013 (Resolución 7/2013 del Ministerio de Economía y Finanzas de la Nación). Siempre sin dudar de los datos ofrecidos por el Sr. Noseda, cabe agregar que los medios regionales -a diferencia de las empresas periodísticas que responden a los intereses del capital concentrado- vienen incrementando sus tirajes. Para mencionar apenas un par de casos puede tomarse a El Periódico, de San Francisco (Córdoba), que saltó de 2.000 a 10.000 ejemplares a partir de implementar un sistema de distribución gratuita; así como La Info Semanal, de Marcos Juárez (también en la provincia de Córdoba), que el 7 de Junio saltará de los 1.000 a los 4.000 ejemplares. Son casos pequeños, que siguen un patrón que se viene repitiendo. Cabe preguntarse entonces, ¿quién está reduciendo su tiraje si los más chicos lo están incrementando? La respuesta no es otra que los mismos que controlan a la empresa Papel Prensa SA, los diarios Clarín y La Nación, que desde 2008 a la fecha sufren una fuerte declinación en la venta de ejemplares. El otro dato que no debe escaparse, es que Papel Prensa, aunque ofrezca precios competitivos, no genera cuenta corriente a sus clientes: no acepta siquiera un cheque a 30 días, todo lo contrario es “contado anticipado”. Esta modalidad obviamente perjudica a los diarios y periódicos regionales, con serias dificultades para hacerse de efectivo contado. O bien perjudica a las imprentas que imprimen estos productos periodísticos en crecimiento, que se ven obligadas a estrechar los márgenes de “pedal” de sus históricos clientes. Tanto unos como otros se ven obligados a recurrir al más costoso papel importado, comprado generalmente a revendedores. Como contrapartida, la venta “sólo al contado” que implementa Papel Prensa favorece la posición dominante en el mercado de sus principales accionistas, los diarios Clarín y La Nación. De allí que la empresa pueda exhibir “el stock más importante de los últimos diez años”, stock inalcanzable para los medios gráficos regionales. Es cierto que -gracias a la declaración de utilidad pública de la producción de pasta de celulosa para papel de diarios- su puso fin al cupo que Papel Prensa SA imponía al resto de los diarios en la venta de su principal insumo. Pero el directorio de la empresa sigue siendo controlado mayoritariamente por Clarín y La Nación, quienes terminan imponiendo condiciones muy aptas para acopiar papel que terminará siendo usado en folletos de supermercados, negándoselos a los medios que día a día llevan las informaciones de sus vecinos, que expresan la vida y la cultura, el sentir y el palpitar de sus comunidades. (*) Secretario Diarios y Periódicos Regionales Argentinos (DyPRA) Presidente Diarios y Periódicos de Córdoba

lunes, 17 de mayo de 2010

Una "indignación" que indigna

Entre 1976 y 1983 hubo algunos militares que se resistieron –o directamente enfrentaron- a la instauración del Terrorismo de Estado.
Uno de los recordados ejemplos es el del ex coronel Juan Jaime Cesio, quien afirmó en plena dictadura que «bandas integradas por militares» habían usurpado el gobierno y cometido «delitos aberrantes, como el secuestro, la tortura y el asesinato de miles de personas». El 7 de noviembre de 1983, un «tribunal de honor» castrense le impuso la «descalificación por falta gravísima» y le quitó grado, título y uniforme. El tribunal le reprochó privilegiar «su condición de ciudadano sobre la de militar».
Hubo más voces disonantes en las filas de la Iglesia Católica. Basta con recordar el rol jugado por El obispo de La Rioja, Monseñor Enrique Angelelli, y cientos de religiosos pertenecientes al Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo que fueron perseguidos por la Dictadura.
Sin embargo, ni Cesio ni Angelelli pueden tomarse como expresiones institucionales, ni de las Fuerzas Armadas ni de la Iglesia. Son, en todo caso, las excepciones que confirman una negra regla.

¿Tiene que ser diferente para la prensa argentina?

“...Pero en el mini acto de Plaza de Mayo se escuchó otra cosa más grave, que entra en el ámbito de la mentira y la infamia: la acusación indiscriminada de que los medios y sus principales periodistas apoyaron al último régimen militar y sus métodos de represión ilegal, en los años ´70. Es falso: los principales diarios nacionales y provinciales denunciaron y condenaron al terrorismo de Estado (...) Los medios, en su gran mayoría, jamás apoyaron la tortura, la desaparición de personas o las ejecuciones clandestinas, y siempre reclamaron la vigencia de los derechos constitucionales...”
“Un ´juicio´absurdo y agraviante”;
Editorial de La Voz del Interior; 4 de mayo de 2010, condenando el Juicio Ético y Político a los periodistas cómplices de la Dictadura, realizado en la Plaza de Mayo el pasado 29 de abril.

“Cuando vino al país la primera inspección de la oficina de Derechos Humanos de la Organización de Estados Americanos (OEA), se ordenaba en el medio (LV2) debía abstenerse de informar sobre el tema”.
Eduardo “Lalo” Freyre
(periodista – actual conductor del informativo de Canal 12), en su artículo “Memorandos”, revista Umbrales Nº 16; marzo de 2006
“…Previo a 1976 se publicaba una rutina diaria de noticias sobre secuestros, asesinatos o desaparición de personas. Incluso muy a menudo llegaban al diario los familiares a efectuar denuncias, nosotros los escuchábamos y procurábamos darle espacio. Después que tomaron el poder las juntas, nada de todo eso se podía informar y los familiares ya no venían con la aspiración de publicar. Sabían que era imposible”.
Luis Reinaudi
(periodista y abogado; Trabajó en el Diario Córdoba. Fue detenido en 1978), en su artículo “Acatamos la censura”; revista Umbrales Nº 16; marzo de 2006.

“Ningún periodista puede aducir que no conocía las atrocidades que estaba cometiendo el gobierno militar. Lo sabíamos (…) no juzgaría a los trabajadores de prensa como cómplices. La responsabilidad fundamental estuvo en los medios de comunicación y no en las personas que escribían una u otra cosa obligados por un catálogo y una censura difícil de eludir. Deberíamos habernos ido del país para no ser cómplices, porque en definitiva, todos estábamos avalando, con la apología o con nuestro silencio, la dictadura”.
Ángel Stival
(periodista, columnista de La Voz del Interior) en su artículo “Debimos animarnos a decir cosas”, revista Umbrales Nº 16; marzo de 2006

“El éxito obtenido por las fuerzas Armadas en la lucha contra la subversión, la prudencia y discreción con que habitualmente proceden sus miembros en el gobierno, la inclinación de las autoridades por la democracia y la libertad son hechos de pública notoriedad que se traducen en la tranquilidad general y el orden jurídico que prevalece en el país. Los órganos de opinión se expiden con absoluta independencia. Los derechos existen y las garantías constitucionales, subsisten.”
La Prensa el 5 de junio de 1982, bajo la dirección de Máximo Gainza Castro

Esta editorial fue citada por José Claudio Escribano en 1981, ante la asamblea de la SIP (Sociedad Interamericana de Prensa). Lo hizo para rebatir las denuncias de Risha Timerman, quien había asistido con sus hijos para denunciar el arresto y las torturas a la que era sometido su esposo Jacobo. Escribano, sentado en la primera fila, desmintió a la mujer acusándola de mentirosa ya que –en plena dictadura- en Argentina había libertad de expresión. Fue entonces cuando Risha le dijo: “Nadie te pide tanto”. (*)

Escribano ha desarrollado prácticamente toda su carrera periodística en La Nación, diario del cual hoy es accionista. Apenas días atrás, el pasado 5 de mayo, ingresó como miembro a la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas.

“El general Ramón Camps dedicó su libro donde da su versión del caso Timerman a Gainza Castro, a quien la fundadora de Abuelas de Plaza de Mayo reclama infructuosamente que declare en la causa en la que intenta averiguar el paradero de su nieta Clara Anahí. Chicha Mariani nos contó que descubrió que en la declaración que hizo Camps ante el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas asegura que el señor Gainza Castro estuvo presente en el operativo donde fue secuestrada su nieta. Hasta que el señor Gainza Castro no aclare esta versión quedará pendiente una pregunta siniestra ¿qué hacía el director de un diario en un operativo donde se secuestró un bebe?” (**)
En un informe dado a conocer por la Sociedad Interamericana de Prensa en 1978, Ignacio Lozano, por entonces propietario del diario La Opinión de Los Ángeles y Edward Seaton, propietario y editor del diario Mercury de Kansas, retrataron a los editores argentinos de la siguiente manera: “La mayoría de los diarios ignora la mayoría de los secuestros. Por ejemplo, pocos quisieron cubrir la desaparición de diez dirigentes de las llamadas Madres Locas que se reúnen los jueves frente a la sede presidencial (...). Otros editores y directores dijeron que no le dan espacio a la violencia porque están de acuerdo con la campaña del gobierno en contra del terrorismo y que van a cooperar”.
Según interpretó este informe en 1978 el motivo de esta actitud es el siguiente: “Se benefician de tal comportamiento al asociarse con el Estado para la producción de papel”.

Fue Rodolfo Walsh el creador de la Agencia Clandestina de Noticias (Ancla), cuyos despachos informando sobre los secuestros y asesinatos cometidos por el régimen del terror llegaban a todas las redacciones. Pero, como Cesio a las Fuerzas Armadas y Angelelli a la Iglesia, ni a Walsh ni a los 112 periodistas desaparecidos durante los años de la barbarie entronizada, se los puede tomar como la expresión mayoritaria de la prensa argentina. Sin embargo, existe una poco sutil diferencia. Aunque se las pudiera considerar tibias o limitadas, tanto las Fuerzas Armadas como la Iglesia hicieron públicas autocríticas de su pasado reciente.
La prensa, así, en grande, la del solemne tono de las editoriales de las corporaciones… ni siquiera amagó nunca a revisar su papel.
Encima, otra editorial para la historia denuncia a la mentira y la infamia.
Lo hace mintiendo sin descaro.


(*) (**) De Claudia Acuña (periodista de reconocida trayectoria en diversos medios e integrante de la Cooperativa La Vaca), testigo en el Juicio Público organizado por Madres de Plaza de Mayo, juicio ético que indigna al diario cordobés

lunes, 2 de noviembre de 2009

Se tramita en los Tribunales Federales de Córdoba el 2º Juicio a Luciano Benjamín Menéndez, el más terrorífico de los símbolos de la Dictadura Militar en el centro y norte de Argentina. El “Caso Albareda” –como se lo conoce- vuelve a servirle de tribuna al genocida que desde hace más de un año purga una condena de prisión perpetua en la cordobesa cárcel de Bouwer.

En 2008, escondida entre los titulares que daban cuenta del levantamiento sojero contra la resolución 125, la dimensión histórica del primer juicio al represor quedó en un segundo plano. Y este año… el cumplimiento efectivo de su prisión vuelve a minimizar la presencia del caso en los medios.

No es la única razón. El contexto también es diferente: aunque el gobierno nacional haya recuperado iniciativa política, aún sangran las heridas de la derrota electoral de junio. Y sobre ellas intenta anidar el discurso más reaccionario de los sectores opositores a la política de derechos humanos iniciada en 2003.

Probablemente a ello se deba que para este segundo juicio, Menéndez designara abogado defensor, estrategia a la que no había apelado hace un año. El otrora Jefe del Tercer Cuerpo de Ejército cree haber encontrado la oportunidad de utilizar los micrófonos judiciales para debilitar al gobierno nacional en el terreno que menos cuestionamientos recibe.

¿Una estrategia aislada?

“Cachorro”, como se conoce en Córdoba al ex general, no sólo dirá que estos jueces no tienen competencia para juzgarlo, sino que reivindicará la represión ilegal y adjudicará –como ya lo insinuó- la injerencia del poder político en los juicios por violaciones a los derechos humanos. Y volverá a poner el acento en la “victoria” obtenida en la “guerra antisubversiva”.

Decíamos ayer

Ante el actual cuadro de situación, resulta casi una confesión de parte una entrevista publicada por el diario Córdoba el 27 de marzo de 1991, días después de cumplido el 15º aniversario del golpe de 1976. Claro, eran otros los tiempos políticos: el neoliberalismo comenzaba a generar el hiperdesempleo, el país perdía una a una las riquezas acumuladas en décadas y el gobierno propiciaba las “relaciones carnales” con los Estados Unidos. El represor recibió al periodista en su casa de Bº Palermo, gozando de la libertad que le otorgaba el reciente indulto presidencial firmado por Carlos Menem.

En esa nota –en la que se autodefine como “un demócrata”- Menéndez se convierte en un militar de la dictadura que echa por tierra el argumento preferido de los dictadores: “La guerra contra la subversión comenzó en febrero de 1975, y yo le podría decir que por lo menos en mi jurisdicción –que comprendía las 10 provincias del norte- la subversión estaba militarmente derrotada antes del 24 de marzo de 1976”, reconoció el represor que por entonces se aprestaba a volver a los palcos oficiales y –como lo admitió en la misma entrevista- estudiaba la posibilidad de dedicarse a la política, tal como exitosamente lo hizo su subordinado Domingo Bussi en Tucumán.

Por supuesto, no faltaban elogios para el gobierno de Menem: “Está siguiendo el camino que corresponde, fundamentalmente en el tema económico”, analizaba por entonces.

Y si faltaba una frutilla para el postre, en esa doble página que el diario dirigido por Samuel "Chiche" Gelblung le ofrecía, el “demócrata” explicaba que la dictadura “había subido para corregir los males de la democracia (…) El Proceso ocurrió porque la democracia estaba en crisis, el partido que estaba gobernando no podía gobernar y la oposición no tenía soluciones. El objetivo del Proceso era allanar el camino a una democracia estable”, dijo sin más.

Si no fuera por la similitud con las que se escuchan por estos días, y por la tragedia hondureña, estas declaraciones de hace 18 años provocarían una lógica hilaridad. Espanta escuchar hoy esas brabuconadas de ayer, y más espanta que una parte de la sociedad esté dispuesta a repetirlas.

domingo, 30 de agosto de 2009

¿La hora de las novias?


Como suelen recordar muy pocos periodistas y menos dirigentes políticos, dos son las leyes de la Dictadura Militar que se mantuvieron intactas durante estos 26 años transcurridos desde la recuperación de la institucionalidad: la de radiodifusión y la de entidades financieras. Y obviamente no parece ser casualidad, en un país donde las elites conservan poderes ocultos y controlan espacios que deberían ser de todos. A modo de ejemplo: cualquier hijo de una familia de la clase media argentina puede llegar a Presidente de la Nación, pero no a General del Ejército, uno de los ámbitos restringidos para unos pocos.

¿A quién se le ocurre entonces tocar los intereses del grupo con la capacidad de decidir, día a día, de qué hablarán los argentinos, en sus trabajos, en las mesas de sus casas, en el picado del domingo y hasta en el cumpleaños de la nena?

El texto del proyecto de Ley de Servicios Audiovisuales del gobierno nacional es claramente antimonopólico:

Avanza hasta donde nunca se lo había hecho, estableciendo incluso mecanismos que impiden la utilización de testaferros para mantener grupos ocultos;

Reduce y limita la cantidad de frecuencias que cada persona puede poseer y establece cupos iguales para el Estado, las cooperativas, organizaciones no gubernamentales e instituciones y no las obliga a constituirse en sociedades con fines de lucro;

obliga a los canales a destinar el 60 por ciento a la producción nacional, y el 70 a las radios; entre muchas medidas democratizadoras.

No le será sencillo al Gobierno Nacional aprobar esta ley imprescindible. En la Cámara de Diputados deberá negociar con los sectores de centroizquierda, como los socialistas y Libres del Sur, para lograr la aprobación. Altos funcionarios adelantaron a este periodista que ése es el camino menos escarpado. “El Senado es otra cosa”, admitió la fuente.

Seguramente, las presiones serán muy duras, sutiles y no habrá que limitarlas a aspectos económicos.

No sería extraño que de pronto aparezcan “informes especiales” sobre “los gatos del Congreso”, o que se descubran jóvenes “novias” de diputados y senadores.

Por eso la aprobación dependerá de las acciones de la ciudadanía, incluso en cada pequeña ciudad, en las que habrá que visitar a los legisladores en sus casas para comprometerlos con un proyecto que la sociedad necesita.

miércoles, 1 de julio de 2009

Paranoidemia: El Miedo Debe Continuar

“Al que vive temiendo nunca le tendré por libre”
Horacio / Siglo 1 antes de Cristo

Algo pasó.

De pronto… todo cambió.

La Brigada de Investigaciones Sanitarias está tras la pista firme de una persona que –según confirmaron testigos oculares y fuentes incuestionables- ayer estornudó.

Se supo, además, que un peligroso sujeto fue detenido, tras haberse comprobado que violó la prohibición de dar la mano al saludar. Una jovencita –también de acuerdo a versiones oficiales- habría besado a su madre durante la mañana, y estaría a punto de ser detenida.

La Comisión de Vecinos Autoconvocados Contra Los Infectados recibió ayer sus flamantes uniformes, guates de látex, barbijos y lazos, por lo que se estima que en las próximas horas se iniciará la caza de sospechosos.

El Ministerio del Temor brindó un nuevo número para que la ciudadanía reclame atención personalizada: el 0800 – 47473 (GRIPE)

lunes, 29 de junio de 2009

El pato Donald mira la TV

Hoy hay hondureños que desafían el ojo del fusil...

Acaban de robarles su voluntad

y los países de la región que juraron no permitir que nunca más sean arriadas las banderas de la democracia, aún están discutiendo si hacen o siguen dejando hacer.

Las maquinarias de engañar le dicen "crisis política" a un Golpe de Estado, trasmiten dibujos animados e "informan" que es invierno aquí, y verano allá.
No están listas las tropas que -por razón de ser de la OEA- deberían reponer al Presidente Manuel Zelaya en el cargo que los hondureños le dieron.
Probablemente ya hubieran actuado en un país cualquiera, si en vez de militares asociados al poder económico, otro presidente cualquiera fuera echado a patadas por su pueblo hambreado.

martes, 26 de mayo de 2009

Sentido


Con la Tierra como un firmamento flotante, un hombre colgado de la nada ajustó los tornillos del telescopio espacial Hubble, esa suerte de ojo en el espacio con el que la humanidad puede acercarse un poquito a la inmensidad inexplorada.

Si se invirtiera su sentido, el Hubble podría captar con nitidez el rostro de ese niño que morirá sin haber probado nunca el agua potable.