Entradas

El mármol de la cómoda

Miguel echó un rápido vistazo por la sala de su casa y se detuvo en un mueble. Avanzó unos pasos hacia él, retiró el reloj de mesa y se esforzó en alzar la pesada tapa de mármol de aquella cómoda. -Tomen, usen esto – les dijo a los empleados que esperaban en la puerta, mientras les entregaba la tapa. Pocas horas después, un artista recibió la piedra, la limpió con prolijidad y esmero, eligió uno a uno los moldes y cinceles… y escribió sobre ella: Aquí yace Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano 3 de junio de 1770 – 20 de junio de 1820 Una presunta imagen de Manuel Belgrano persiste en los billetes de diez pesos que ya están siendo sustituidos por monedas sin rostro. Y a la pregunta de qué hizo, la mayoría responderá que creó la bandera. Los mayores recordarán mañanas frías en patios de escuelas, formando filas tomando distancia y entonando “Aurora” mientras la meritocracia señalaba a los escogidos para izar la enseña nacional. Más mármol para el prócer que en plena

Una "indignación" que indigna

Entre 1976 y 1983 hubo algunos militares que se resistieron –o directamente enfrentaron- a la instauración del Terrorismo de Estado. Uno de los recordados ejemplos es el del ex coronel Juan Jaime Cesio, quien afirmó en plena dictadura que «bandas integradas por militares» habían usurpado el gobierno y cometido «delitos aberrantes, como el secuestro, la tortura y el asesinato de miles de personas». El 7 de noviembre de 1983, un «tribunal de honor» castrense le impuso la «descalificación por falta gravísima» y le quitó grado, título y uniforme. El tribunal le reprochó privilegiar «su condición de ciudadano sobre la de militar». Hubo más voces disonantes en las filas de la Iglesia Católica. Basta con recordar el rol jugado por El obispo de La Rioja, Monseñor Enrique Angelelli, y cientos de religiosos pertenecientes al Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo que fueron perseguidos por la Dictadura. Sin embargo, ni Cesio ni Angelelli pueden tomarse como expresiones institucionales, ni d

Decíamos ayer

Se tramita en los Tribunales Federales de Córdoba el 2º Juicio a Luciano Benjamín Menéndez, el más terrorífico de los símbolos de la Dictadura Militar en el centro y norte de Argentina. El “Caso Albareda” –como se lo conoce- vuelve a servirle de tribuna al genocida que desde hace más de un año purga una condena de prisión perpetua en la cordobesa cárcel de Bouwer. En 2008, escondida entre los titulares que daban cuenta del levantamiento sojero contra la resolución 125, la dimensión histórica del primer juicio al represor quedó en un segundo plano. Y este año… el cumplimiento efectivo de su prisión vuelve a minimizar la presencia del caso en los medios. No es la única razón. El contexto también es diferente: aunque el gobierno nacional haya recuperado iniciativa política, aún sangran las heridas de la derrota electoral de junio. Y sobre ellas intenta anidar el discurso más reaccionario de los sectores opositores a la política de derechos humanos iniciada en 2003. Probablemente a ello se

Paranoidemia: El Miedo Debe Continuar

“Al que vive temiendo nunca le tendré por libre” Horacio / Siglo 1 antes de Cristo Algo pasó. De pronto… todo cambió. La Brigada de Investigaciones Sanitarias está tras la pista firme de una persona que –según confirmaron testigos oculares y fuentes incuestionables- ayer estornudó. Se supo, además, que un peligroso sujeto fue detenido, tras haberse comprobado que violó la prohibición de dar la mano al saludar. Una jovencita –también de acuerdo a versiones oficiales- habría besado a su madre durante la mañana, y estaría a punto de ser detenida. La Comisión de Vecinos Autoconvocados Contra Los Infectados recibió ayer sus flamantes uniformes, guates de látex, barbijos y lazos, por lo que se estima que en las próximas horas se iniciará la caza de sospechosos. El Ministerio del Temor brindó un nuevo número para que la ciudadanía reclame atención personalizada: el 0800 – 47473 (GRIPE)

El pato Donald mira la TV

Imagen
Hoy hay hondureños que desafían el ojo del fusil... Acaban de robarles su voluntad y los países de la región que juraron no permitir que nunca más sean arriadas las banderas de la democracia, aún están discutiendo si hacen o siguen dejando hacer. Las maquinarias de engañar le dicen "crisis política" a un Golpe de Estado, trasmiten dibujos animados e "informan" que es invierno aquí, y verano allá. No están listas las tropas que -por razón de ser de la OEA- deberían reponer al Presidente Manuel Zelaya en el cargo que los hondureños le dieron. Probablemente ya hubieran actuado en un país cualquiera, si en vez de militares asociados al poder económico, otro presidente cualquiera fuera echado a patadas por su pueblo hambreado.

Sentido

Imagen
Con la Tierra como un firmamento flotante, un hombre colgado de la nada ajustó los tornillos del telescopio espacial Hubble, esa suerte de ojo en el espacio con el que la humanidad puede acercarse un poquito a la inmensidad inexplorada. Si se invirtiera su sentido, el Hubble podría captar con nitidez el rostro de ese niño que morirá sin haber probado nunca el agua potable.  

Los que matamos a Mateo

Por Jorge Conalbi La del 15 de agosto de 2008 fue la última siesta en la canchita de Banfield para Mateo Joaquín López, el chico que falleció aplastado por el camión municipal que regaba ese campo de juego. Antes de que llegue la hora de los especialistas...  Antes de que los ocho años de un niño sean subidos a la balanza que cotizará en pesos una vida que no fue...  Antes que desde un rincón u otro se abra el fuego graneado de los argumentos...  ...Quizá sea preciso levantar la vista buscando el espejo de esta sociedad cocinada a fuego lento en la cacerola del individualismo.  Un documento periodístico excepcional será izado hasta la cúspide del mástil de la Justicia, como irrebatible prueba de fatalidad, aunque su existencia constituya en sí misma una tragedia anunciada que alimenta el añejo debate de la prensa sobre retratar o intervenir.  Cuántos otros Mateo López –radiantes de inocencia y osadía- jugaron en el mismo lugar, a subir y bajar del vehículo que suele regar la canchi